Antes de comenzar mi artículo, me gustaría pedir disculpas a mis lectores por haber estado algunos meses sin escribir. Ha sido una época de mucho trabajo y emprendiendo nuevos proyectos.
En el blog hemos hablado numerosas veces del proceso de cambio y de su importancia. Pues bien, en mi caso este proceso de cambio ha sido continuo, pero últimamente se ha desarrollado a una velocidad increible. Es por esto que he detectado la necesidad de escribir sobre las facetas psicoemocionales que nos afectan directamente cuando emprendemos nuevos proyectos.
Como sabéis, ahora en España está muy de moda hablar de innovación, emprendedores, creación de empresas, gestión del conocimiento... . En definitiva todo el mundo acaba llegando a una misma conclusión, se habla mucho pero se hace poco. Infinidad de personas se llenan la boca con las palabras que hemos mencionado, ya que están de moda y en auge, pero el número total de personas que realmente saben lo que es la innovación, saben lo que es emprender y se lanzan a crear nuevas empresas o proyectos, es extremadamente bajo.
¿Por qué? ¿Por qué tanta gente habla de emprender y tan poca gente emprende?
Emprender no es fácil, conlleva una gestión emocional casi perfecta. Para ser emprendedor uno debe controlar sus emociones, ya que éstas en la mayoría de las situaciones en las que el emprendedor se va a ver inmerso, son las que van a determinar su éxito.
Factores importantes del proceso de cambio de un emprendedor:
- Capacidad de sobreponerse a contratiempos. En la fase más temprana del proyecto que se quiere llevar a cabo, el emprendedor experimenta lo que llamaremos inconsciencia, es cuando él o ella pensaba que las cosas irían por el camino que había trazado y se da cuenta que lo que va aconteciendo no es lo que esperaba. Va recibiendo golpes por un lado o por otro y sólo el que verdaderamente tiene la capacidad de sobreponerse y seguir adelante es el que lo consigue. En esta etapa, el no control emocional deja a la inmensa mayoría de gente que intenta emprender, fuera de juego. La ira, venganza, odio y miedo, son las emociones que aparecen en esta fase y son las que te hacen salirte del objetivo y cometer errores sin vuelta atrás.
- Gestión de la presión. Es muy común que en el proceso de emprendimiento se asuman muchas responsabilidades y en la mayoría de casos, esas nuevas responsabilidades son infinitamente mayores a las que se han asumido con anterioridad. Cuando hay dinero por medio, un equipo humano y sobre todo tienes en tu mano el futuro de terceros, se alcanzan niveles de presión muy altos, donde se necesita una buena gestión emocional para no estallar. En esta etapa, otros muchos emprendedores caen. Las emociones más frecuentes la culpabilidad y el miedo.
- Control del éxito. Así como hablamos de la facilidad de caída de un emprendedor por motivos asociados a golpes de mala suerte y problemáticas, también es casi igual de importante saber gestionar las emociones que uno siente al tener éxito. El éxito ha acabado con grandes proyectos y con grandes personas y su denominador común siempre ha sido no saber gestionarlo. El éxito aporta un toque de motivación muy grande, además de nutrir de recursos el proyecto que llevas a cabo, pero también trae consigo emociones tan fuertes que tienen la capacidad de sacarte de la realidad. A esto hay que añadirle, que el éxito atrae a personas indeseables, pequeñas sanguijuelas que van absorviéndote y quitándote todo lo que pillan a su paso. Por lo que esta etapa es una de las más importantes y donde la gestión emocional puede marcar también el punto de inflexión.
- El FRACASO. El fracaso forma parte de más del 75% de proyectos que se llevan a cabo por primera vez. Parece un dato suficientemente alarmante como para no emprender, pero nada más lejos de la realidad. Los siguientes proyectos del porcentaje que no tira la toalla después de su fracaso tiene en su gran mayoría éxito. Esto nos indica el proceso de aprendizaje tan sumamente alto que se experimenta con el fracaso. La concepción del fracaso en nuestra cultura está cambiando, muy lentamente, pero vamos consiguiendo comprender las efectos positivos de éste. Así que además de comprender antes de emprender, que el fracaso es puro aprendizaje, también debemos ser capaces de controlar nuestras emociones cuando se da este suceso. No es para nada fácil y forma parte del motivo por el cual después de un fracaso las personas dejan de intentarlo de nuevo.
En resumen, emprender cada día suena más atractivo para mucha gente y sobre todo muchos jóvenes que ven su futuro laboral muy complicado. Pero incluso antes de encontrar una buena idea u oportunidad, es casi más importante conocerse a uno mismo y saber hasta qué punto es capaz de soportar y aceptar la dureza de lo negativo y la dureza de lo positivo y sobre todo ser un buen gestor de sus emociones.
domingo, 18 de diciembre de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Tipos de Emociones - El Enfado
Imagina por un momento un día en el que vas conduciendo tranquilamente. En ese momento aparece un conductor temerario que provoca que tengas que pegar un frenazo y dar un volantazo para evitar un accidente. Comienzas a gritar como un energúmeno "¡Hijo de puta!" "¡malnacido!"... Te abordan pensamientos de irritación y venganza. Aprietas fuertemente el volante como si fuese el cuello de ese conductor y todos tus músculos de la cara se tensan, pareciendo un asesino en serie.
En muchas ocasiones llegados a este estado, somos nosotros los que buscamos que ese conductor no se vaya de rositas. Aceleramos y nos pegamos al maletero de su coche, intentamos adelantarle peligrosamente y ponernos a su lado para explicarle con la mejor comunicación no verbal posible, nuestro descontento con sus actos, o lo que es lo mismo, mandarlo a la mierda haciéndole saber lo que opinamos de su madre y de sus familiares ya fallecidos.
Comparemos ahora el hecho de que cuando acontece el momento en el que el otro conductor está a punto de sacarnos de la vía o de hacer que nos estampemos, pensamos "es muy posible que no me haya visto o que tenga una urgencia médica". Este pensamiento reduce nuestro enfado, ya que interviene la compasión hacia el otro o simplemente abrimos nuestra mente un poco más a otras posibilidades que controlan nuestra rabia.
El problema de la rabia es que la mayoría de veces escapa de nuestro control. Eso lo podemos ver en muchos actos cotidianos en los que estando enfadados hemos sacado la rabia que se ha apoderado de nosotros. Por culpa de ésta hemos perdido relaciones, negocios, dinero, salud, felicidad, tranquilidad....
Aún así hay varios tipos de enfado. Por ahora hemos visto el enfado que sale de la amígdala como consecuencia de un acto repentino. Pero también el que sale del neocórtex , que fomenta un tipo de enfados más calculados, como la venganza fría , que parecen que escondan una buena razón.
El enfado es el estado anímico más persistente y difícil de controlar. Es difícil de controlar porque el monólogo interno que lo alimenta es bestial. Nos empezamos a decir argumentos convincentes que justifican el hecho de poder descargarlo sobre alguien. A diferencia por ejemplo de la melancolía, el enfado nos resulta energizante e incluso euforizante.
Llegados a este punto, algunos os preguntaréis ¿se puede controlar la ira que siento al estar enfadado?
Hay que tener en cuenta que cuantas más vueltas demos a los motivos por los cuales estamos enfadados, mejores razones y más justificaciones encontraremos para seguir enfadados. Los pensamientos obsesivos son la leña que alimenta el fuego de la ira del enfado y la única manera de que se apague este fuego, es contemplar las cosas desde un punto de vista diferente.
Así pues, uno de los sistemas más poderosos para calmar el enfado es intentar encuadrar la situación que nos lo ha provocado, en un marco más positivo.
La relación entre el enfado continuo o prolongado y la felicidad es evidente. Hay gente a nuestro al rededor que parece que viva enfadada permanentemente y su infelicidad se ve claramente.
Si queremos lograr una evolución personal y una mejora y gestión de nuestras emociones, es fundamental aprender a gestionar el enfado.
Os animo a que hagáis la prueba. Detectad cuando el enfado empieza a apoderarse de vosotros en cualquier situación, e intentad no avasallaros con pensamientos obsesivos, abrid la mente a un marco más positivo. A corto plazo notaréis mejoras evidentes, pero a largo plazo actuaréis de forma más inteligente y os convertiréis en personas con muchísimo más poder consigo mismas.
En muchas ocasiones llegados a este estado, somos nosotros los que buscamos que ese conductor no se vaya de rositas. Aceleramos y nos pegamos al maletero de su coche, intentamos adelantarle peligrosamente y ponernos a su lado para explicarle con la mejor comunicación no verbal posible, nuestro descontento con sus actos, o lo que es lo mismo, mandarlo a la mierda haciéndole saber lo que opinamos de su madre y de sus familiares ya fallecidos.
Comparemos ahora el hecho de que cuando acontece el momento en el que el otro conductor está a punto de sacarnos de la vía o de hacer que nos estampemos, pensamos "es muy posible que no me haya visto o que tenga una urgencia médica". Este pensamiento reduce nuestro enfado, ya que interviene la compasión hacia el otro o simplemente abrimos nuestra mente un poco más a otras posibilidades que controlan nuestra rabia.
El problema de la rabia es que la mayoría de veces escapa de nuestro control. Eso lo podemos ver en muchos actos cotidianos en los que estando enfadados hemos sacado la rabia que se ha apoderado de nosotros. Por culpa de ésta hemos perdido relaciones, negocios, dinero, salud, felicidad, tranquilidad....
Aún así hay varios tipos de enfado. Por ahora hemos visto el enfado que sale de la amígdala como consecuencia de un acto repentino. Pero también el que sale del neocórtex , que fomenta un tipo de enfados más calculados, como la venganza fría , que parecen que escondan una buena razón.
El enfado es el estado anímico más persistente y difícil de controlar. Es difícil de controlar porque el monólogo interno que lo alimenta es bestial. Nos empezamos a decir argumentos convincentes que justifican el hecho de poder descargarlo sobre alguien. A diferencia por ejemplo de la melancolía, el enfado nos resulta energizante e incluso euforizante.
Llegados a este punto, algunos os preguntaréis ¿se puede controlar la ira que siento al estar enfadado?
Hay que tener en cuenta que cuantas más vueltas demos a los motivos por los cuales estamos enfadados, mejores razones y más justificaciones encontraremos para seguir enfadados. Los pensamientos obsesivos son la leña que alimenta el fuego de la ira del enfado y la única manera de que se apague este fuego, es contemplar las cosas desde un punto de vista diferente.
Así pues, uno de los sistemas más poderosos para calmar el enfado es intentar encuadrar la situación que nos lo ha provocado, en un marco más positivo.
La relación entre el enfado continuo o prolongado y la felicidad es evidente. Hay gente a nuestro al rededor que parece que viva enfadada permanentemente y su infelicidad se ve claramente.
Si queremos lograr una evolución personal y una mejora y gestión de nuestras emociones, es fundamental aprender a gestionar el enfado.
Os animo a que hagáis la prueba. Detectad cuando el enfado empieza a apoderarse de vosotros en cualquier situación, e intentad no avasallaros con pensamientos obsesivos, abrid la mente a un marco más positivo. A corto plazo notaréis mejoras evidentes, pero a largo plazo actuaréis de forma más inteligente y os convertiréis en personas con muchísimo más poder consigo mismas.
lunes, 16 de mayo de 2011
Tipos de COMUNICACIÓN - La Asertividad
Rafael es un hombre casado en torno a los 40 años. Tiene una mujer y una niña de 10 años a las cuales les tiene un cariño enorme. Rafael a día de hoy no trabaja, es estudiante de una ingeniería y además hace varios cursos que nada tienen que ver con la carrera. En estos cursos colabora y trabaja en equipo. El problema de Rafael es que no consigue comunicar con efectividad lo que tiene en su cabeza. Refleja dudas y miedo cuando quiere transmitir sus ideas al equipo. Estas dudas vienen vinculadas a su miedo a no ser aceptado por el grupo. Muchas veces en pleno debate de cómo llevar a cabo una futura exposición oral de un material, cuando colabora comenta su idea, pero cuando se le rebate nunca la defiende y cuando lo hace, titubea y se menosprecia a sí mismo. Acaba considerando sus ideas peores que las demás, y dándole mucho más valor del verdadero a las que los demás ofrecen. Además, no quiere ofender a nadie rebatiendo lo que éstos dicen.
Adrián en cambio es todo lo contrario. Es un estudiante de último curso de su carrera, tiene 26 años y su meta en la vida es ser alguien importante. Opina que lleva razón siempre en todos sus comentarios y en todos sus pensamientos. Él cree saber de todo y lo exterioriza sin dar opción a rebatirle. Es muy agresivo en el trato comunicativo con los demás. Obvia los comentarios que puedan hacer los demás sobre algo que ha opinado él previamente y en muchas ocasiones trata con desprecio a toda esta gente.
Su forma de entender cómo funcionan las cosas, es la válida para él. No acepta otra cosa que no sea esa.
Maria Teresa era una experta en comunicación. De manera innata siempre había transmitido bien sus ideas, sus pensamientos y sus sentimientos. Aún así el hecho de estudiar temas relacionados directamente con la comunicación y ejercer como experta en comunicación, le habían dado ciertas dotes asertivas. Cuando transmitía su mensaje lo hacía de manera efectiva y directa. Parecía siempre estar muy segura de sí misma, pero aún así cuando alguien le rebatía alguna idea, era la primera en escuchar e intentar aprovechar todo lo que aquella persona tenía que decirle. La verdad es que daba gusto escucharla hablar porque sus palabras nacían de una seguridad en sí misma tan grande, que acababa convenciendo a todos sus oyentes.
Vistas estas tres historias cada uno más o menos puede situarse en una de ellas. Hay algunos que son más pasivos, que evitan el enfrentamiento directo, llegan a menospreciar sus propios pensamientos y dar mayor valor a los del prójimo, como le sucedía a Rafael. Otros son mucho más agresivos como Adrián, donde sus ideas son irrebatibles e incluso llegan a despreciar a los demás.
Existe también un tipo de comunicación que podría ser una mezcla entre Rafael y Adrián. Esta comunicación sería la de aquellas personas que no asumen la necesidad de hacer valer sus derechos, pero que tampoco se muestran receptivos hacia los de los demás.
En el artículo de hoy quería hablaros sobre la asertividad. El ejemplo claro de una persona asertiva es el de Maria Teresa. Una persona que en su comunicación diaria está completamente abierta a las opiniones de los demás, pero que expresa las suyas con mucha confianza en sí misma y dándoles la misma importancia a unas y a otras.
Al fin y al cabo la asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir u ofender a nadie, ni permitir ser agredido u ofendido y evitando situaciones que causen ansiedad.
Una persona asertiva tiene la capacidad de frenar a aquellas personas que le atacan agresivamente de una manera verbal. Además es un buen gestor de sus emociones, canaliza la ira, tolera las opiniones del resto y se encuentra muy seguro de sí mismo. Es por ello que la importancia de ser una persona más asertiva, haga que escriba hoy sobre este tema, ya que la asertividad impide que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y eso determina la conservación o el aumento de nuestra autoestima. Además nos permite con el tiempo valorar mucho más a los demás y lo que éstos dicen.
Así pues fijaos en vuestro día a día, localizaros en el grupo de los que hemos comentado al que pertenezcáis. Si eres una persona pasiva, lucha por tus derechos, tus opiniones, ideas y pensamientos. No tengas miedo al qué dirán o a la integración social. Erróneamente pensamos que por expresar nuestras ideas podemos ofender a alguien o que se nos deje de valorar, cuando realmente es justo lo contrario, cuanto más participativo se es, más seguro de sí mismo uno está y siempre con respeto a los demás, la imagen que se proyecta y la aceptación social es mucho mayor.
Si te encuentras en el grupo de la gente agresiva, ten en cuenta que por norma general podrás irte a casa con la sensación de haber impuesto tus ideas, pero que realmente lo único que has impuesto ha sido temor y desconfianza. Debes practicar la escucha. Escuchar las opiniones de los demás no sólo va a ser un tema de educación y respeto, escuchar a los demás puede potenciar tus habilidades, tus ideas, puede fomentar el desarrollo de nuevos pensamientos que ayuden a los que tu ya tenías. Al fin y al cabo te convierten en mejor persona.
Y si eres Maria Teresa y sabes mucho de comunicación y eres muy asertivo, siempre se puede serlo más. Es muy difícil lograr un grado de asertividad tal, que todos los conflictos y disputas que aparezcan se resuelvan de la manera más satisfactoria para todas las partes. Así que no te duermas en los laureles.
Pues ya hemos visto un aspecto básico de la comunicación. Tengamos en cuenta la importancia de la asertividad en nuestro crecimiento personal.
Después de leer esto, ¿qué tipo de comunicación empleas tú?
miércoles, 11 de mayo de 2011
Coaching en situaciones de estrés
Como sabéis, el estrés muchas veces suprime el pensamiento lógico y racional, incluso a veces haciéndonos sentir pánico. Con el artículo de hoy vamos a aprender a decirnos preguntas poderosas en situaciones en las que estamos muy estresados y bloqueados.
Así pues esta vez vamos a ser nuestros propios Coach y de esta manera la próxima vez que entremos en un estado de estrés encontraremos más opciones y con mayor facilidad. Voy a publicaros una serie de actuaciones que he extraído de un libro, con su correspondiente pregunta poderosa para que nos ayude a distanciarnos del pánico y para que lo podamos analizar en perspectiva.
1º Revisa tus valores, tu visión y tu propósito: hay que dedicarle el tiempo que haga falta a obtener una visión clara de nuestra vida y hay que cuantificar cada decisión que tomemos en relación a la visión que tengamos.
La pregunta poderosa sería ¿Qué quiero ahora en mi vida?
2º Comprende que el cambio de circunstancias puede modificar tus propósitos, así como también los pasos que has de dar para conseguirlos: hay que aceptar que los periodos de estrés ocurren y hay que permitirse hacer los ajustes necesarios
La pregunta poderosa sería ¿En qué puedo ser más flexible ahora?
3º Pregúntate qué puedes dejar de lado
La pregunta poderosa sería ¿Qué interfiere con mis principales intereses?
4º Toma decisiones que aumenten tu autoestima
Pregunta poderosa ¿Cómo me fortalece esta decisión?
5º Sé consciente de que afrontarás situaciones que no puedes cambiar, gente a la cual no puedes ayudar y resultados que no puedes alcanzar. Pero en cambio, podrás ganar otras muchas batallas.
Pregúntate ¿Qué puedo aceptar con decorosa humildad?
6º Aprovecha la ayuda de personas bienintencionadas. No permitas que tu ego se interponga en el camino de aunar esfuerzos con tus mejores aliados.
Pregúntate ¿Quien me puede apoyar, estimular o inspirar?
7º Ten siempre uno, dos o tres planes alternativos. Adquiere la costumbre de reflexionar sobre tus planes de contingencia para las áreas fundamentales de tu vida o para las situaciones realmente estresantes.
Pregunta ¿Cuáles son mis alternativas? ¿Qué más puedo hacer?lunes, 2 de mayo de 2011
El Miedo (capítulo 3 - Umbral de tolerancia)
De vuelta de mi viaje a China y de unas largas vacaciones, retomo el blog con el mismo ánimo e interés que siempre. Me gustaría continuar con la saga del miedo, ya que desde que me he centrado últimamente en escribir sobre él, me han llegado más personas interesadas y preocupadas por saber cómo gestionar esa ansiedad y ese miedo, muchas veces aparentemente absurdo e irracional. Así que después de haber escrito el Capítulo 1 y el Capítulo 2 sobre el miedo, vamos con la 3ª parte.
Por norma general en muchas ocasiones nuestro rival interno no nos permite controlar nuestra mente, lo que da lugar a que empecemos a crear pensamientos que no deseamos en absoluto. Si el rival interno dice "PARA" generalmente lo hacemos, si dice "no lo intentes porque fracasarás", no lo intentamos y en consecuencia fracasamos. El cerebro tiene un interruptor, que tiene un umbral de tolerancia muy bajo, al mínimo estrés o pánico el cerebro se inhibe y nos deja muy lejos del objetivo que estábamos intentando. Hay una frase que dice "la mayoría de gente se va a la tumba sin haber puesto a prueba sus mejores habilidades". Es por culpa de esto. Vivimos en una sociedad tan "suave" en su forma de hacer las cosas, que al mínimo atisbo de pánico o estrés tiramos la toalla.
Si queremos lograr éxito en nuestra vida debemos subir ese umbral de tolerancia del interruptor. Algunas personas lo tienen más alto que otras, cada persona es un mundo. Esto se logra ampliando gradualmente nuestros límites hasta llegar a nuestra plena capacidad.
¿Qué sucede cuando superas ese umbral de tolerancia? ... DOLOR! mucho dolor!
Es imposible superar ese umbral o tirarlo abajo sin haber luchado una épica batalla contra nuestra propia mente.
Resumiendo, cuando sientas miedo, reconócelo como reacción natural de tu cuerpo ante un conflicto, acepta su presencia con toda la calma del mundo, sin pánico, contrarresta o neutraliza todos tus pensamientos negativos.
Por experiencia propia os puedo decir que el dolor, el miedo, la autoestima baja y el rival interno atacarán juntos o por separado, pero atacan. Cuando lo hacen juntos a veces la situación es realmente complicada de sobrellevar. Te atacan tus puntos más débiles para que abandones. Pero vencer a estos elementos te hace cada vez más fuerte y no sólo hace que tu umbral de tolerancia suba, sino que forja en ti una personalidad y una autoestima mucho mayor.
Hace un par de semanas viajé a China para enfrentarme cara a cara con mi rival interno (aparte de visitar la muralla china ;) ), los que me conocéis personalmente sabéis por qué, los que no, os diré que el desencadenamiento de mi transtorno de ansiedad y mi posterior interés por el mundo de la psicológica, coaching, desarrollo personal etc, viene determinando por una experiencia traumática que viví en China en 2007. Así que al regresar, lo primero que hice fue mandarle un email a la psicóloga que me ayudó durante unos años, con unas fotos de mi estancia allí y con un email agradeciéndole todo lo que había hecho por mí.
Releyendo ese email, me di cuenta de que le escribía como si fuese un capitán general, como si la vida fuese perfecta y maravillosa, como cuando tienes la autoestima tan alta que te comes el mundo. ¿Sabéis por qué?
Por que enfrentarme a todos mis miedos, sufrir todo lo insufrible, agotamiento, dolor, pánico, mi rival interno machacándome a base de bien..., aún con todo eso gané la batalla y no sólo he subido mi umbral bien alto, sino que ahora mismo me como el mundo.
Lo que quiero trasmitir es que cuanto más te enfrentes a tus miedos, más desensibilizado estarás a ellos y más fácil te será controlarlo y utilizarlo en tu provecho. Una de las cosas que le escribí a mi psicóloga fue : "¿recuerdas cuando te decía que la ansiedad había acabado con mi vida?, pues a día de hoy puedo decirte que doy gracias de haber tenido que vivir con ella"
La ansiedad y el miedo me han hecho más fuerte de lo que era antes de que me pasase nada.
Pero como a la mayoría me queda muchísimo camino por recorrer. El objetivo final es la fortaleza mental tal, que cualquier cosa que la vida te interponga en tu camino sea un mero reto, de cuya aceptación ya no serás reacio y nada te parecerá que está por encima de tu capacidad mental.
lunes, 11 de abril de 2011
El SÍ condicional, repertorio de excusas
Daniela era una chica de 23 años muy atareada. Practicaba mucho deporte, le gustaba quedar con sus amigas muy a menudo y sobre todo quedar con su novio. Además estaba ya acabando la carrera y le faltaban pocas asignaturas, las cuales quería aprobar con buena nota. Uno de sus sueños era realizar el doctorado pero como ella decía " Si no estuviese tan ocupada lo haría, pero con todo lo que hago es imposible"
Joan era un padre de familia de 35 años, con dos niñas de 5 y 7 años y una mujer que se llamaba Ksenia. Ambos se conocían desde hacía más de una década y habían ido juntos a clase. A día de hoy tenían una hipoteca a 30 años y algún que otro préstamo que pidieron para pagar el coche. Joan era un emprendedor nato, lo llevaba en la sangre y siempre había querido montar su propio negocio. Pero como él decía " Si no tuviera una hipoteca y una familia, me arriesgaría a montar mi propia empresa, pero en estas condiciones es imposible".
Esteban decía ser una persona muy atareada, con muchos compromisos y obligaciones. Pese a que todo su entorno dudaba de dichas circunstancias él se convencía día a día de lo atado que estaba a su día a día. Su sueño es el de viajar por todo el mundo, conociendo otras culturas, viviendo largas temporadas en diferentes países y convertirse en un nómada del siglo XXI. Pero como él decía " Si no tuviese tantos compromisos, lo vendería todo y recorrería el planeta entero".
Alguno puede sentirse identificado perfectamente con alguno de estos pequeños ejemplos, pero realmente podría estar años detallando "Síes condicionales" ( " Si no tuviera que..., haría...").
Párate a pensar un momento aquellas cosas que siempre has querido hacer y no has hecho, ¿a que la mayoría de veces hay un SÍ condicional?
Si... si... si... Si la gente dejara de poner excusas, le daría una mayor utilidad a su vida en vez de dejarla pasar sin pena ni gloria. Da igual cuales sean las circunstancias de cada uno! siempre hay a mano un sí condicional. Para mí un sí condicional es igual que decir "tengo miedo a esto". Y lo sé de buena tinta, porque yo mismo lo hago frecuentemente! . Pese a pensar todo esto que comento, es inevitable que por miedo a qué pasará, me ponga unos SÍes condicionales gigantescos. Lo bueno es que soy consciente de que lo hago y eso me ayuda muchas veces a enfrentarme al miedo y dejarme de síes (otras veces no jeje).
Está claro que para Daniela recortar su agenda y prescindir de horas de deporte, amigas o novio no es nada fácil. Menos fácil quizá es para Joan arriesgarse a perder su casa o para Esteban vender todo lo que tiene por empezar de cero en otro lugar. Es tan difícil para ellos que les conlleva a no lleven a cabo sus sueños, pero hay otras personas que siguen adelante. Para muchos ir a clase por las noches les genera docenas de síes condicionales, en cambio otros lo hacen a la misma vez que trabajar en dos sitios a la vez.
Durante estos años entrenando en artes marciales, he conocido a muchos que me han dicho lo mucho que les hubiera gustado ir a EEUU para entrenarse con algunos de los mejores maestros del mundo, pero los síes condicionales se lo impidieron. En cambio a Felipe Mercado (artista marcial nacional, que trajo el Jeet Kune Do a España), los síes condicionales no le impidieron viajar por todo el mundo a diferentes seminarios con Dan Inosanto (amigo y compañero de Bruce Lee) entre otros.
Mi maestro Ricardo pudo aprender de Felipe, yendo a clase después de estar todo el día trabajando y sacándose una carrera por las noches. Entrenando los fines de semana y pagando por clases personalizadas sin tener dinero, conseguir su cinturón negro en 3 años.
¿Esta gente no tenía Síes condicionales que les estuviesen machacando constantemente? Pues seguramente su cabeza intentaría colocarles muchos, pero ellos supieron enfrentarse a ellos.
Si realmente quieres algo, nada ni nadie se interpondrán en tu camino. Si por la razón que sea estás asustado, la mente fabricará un millón de síes condicionales que te prohibirán llevar a cabo tus sueños.
Así que asegúrate de que puedes meterlos en cintura desde un primer momento. Acepta los riesgos que tu determinación conlleva, porque SIEMPRE HAY RIESGOS. Si no los hubiera, no existirían los problemas y todo el mundo llevaría una vida exitosa y feliz.
Recordad que son nuestros temores los que imposibilitan el logro de nuestros objetivos. Sed fuertes y enfrentaros a ellos, no pongamos excusas...
martes, 29 de marzo de 2011
El Miedo (capítulo 2 - Sé honesto, miedica!)
En el anterior artículo sobre el miedo, El Miedo (capítulo 1 - ACEPTACIÓN) , vimos la importancia que tiene aceptar que los miedos aparecen y que la única manera de que no aparezcan es precisamente aceptar que deben aparecer.
En el capítulo de hoy vamos a ver con naturalidad más aspectos del miedo.
Para empezar es muy importante ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestros miedos. Muchas personas nunca superan sus miedos porque no se atreven a admitirlos. Se sienten incómodas e incluso avergonzadas admitiéndolo y que los demás puedan pensar que es una persona débil.
Hace no mucho tiempo escuché a mi abuela decirle por teléfono a una amiga suya, "es que Jaime es muy miedoso y por eso no va al hospital a ver a su tía Amparo". En el momento que lo escuché es cierto que sentí cierta vergüenza ya que la imagen que parecía proyectar sobre mí era de un "cagao" un "miedica". Realmente no había ido a ver a la señora de 84 años porque estaba en periodo de exámenes y quería esperar a tener un día con más tiempo, pero mi abuela ha vivido mis procesos de ansiedad desde hace tiempo lo cual le ha proyectado una imagen de mí de ser miedoso a ciertos temas.
Aunque es cierto que no me apasionan los hospitales, por supuesto fui a ver a mi tía. Al principio me generaba cierta ansiedad, acepté que tenía que estar allí y una vez en la habitación con ella me dije "ves como no es para tanto". De todo lo que había anticipado de miedos irracionales no había sucedido nada.
Lo que quiero decir con esta historia es que no hay que avergonzarse de que unas cosas nos generen más miedo que a otras personas. En mi caso, a mí no me genera miedo pelear entrenando con un tío que me duplica en tamaño, pero a otras personas sí.
Realmente todos tenemos miedos, hasta cualquier valiente caballero que peleó y se hizo un héroe en tiempos pasados tenía miedo. La diferencia es la gestión de ese miedo. El caballero acepta que va a pasar miedo, e incluso en vez de miedo le llama "estar preparado" (gracias Aida), y se ayuda de éste para vencer.
La persona realmente fuerte es la que es honesta consigo misma. Lo digo por propia experiencia, yo me he estado engañando durante años. Sentir miedo es natural, como sentir hambre o sed, y nunca he visto a nadie sintiendo vergüenza de tener hambre o sed.
Todos conocemos personas que dicen no tener miedo a nada y finalmente resulta que o estaban confundidas o eran unas mentirosas redomadas. Decir que no sientes miedo es como decir que no sientes hambre, amor u odio. Todo el mundo experimenta emociones y el miedo es de las más fuertes y primitivas.
El miedo surge ante la perspectiva de un conflicto o peligro, es un mecanismo de defensa natural que nos ayuda a sobrevivir en situaciones de vida o muerte. El problema esque el cerebro no sabe diferenciar las distintas clases de enfrentamiento. Si presentimos un peligro tangible (una pelea callejera para defenderte de un atracador), nuestro cerebro segrega adrenalina para optimizar la reacción. Si presentimos un peligro intangible, como un examen de la universidad, una charla en público, donde no es posible un forcejeo físico, el cerebro actúa de la misma forma.
Cuando empecé a entrenar en el mundo de las artes marciales, me convencía a mí mismo de que no tenía ningún miedo a mis adversarios y que lo único que me interesaba era coger nivel suficiente para que mi maestro me dejase competir contra ellos. Realmente lo que me pasaba era que el mero pensamiento de que tenia que pelear muy duro contra ellos me causaba angustia, lo cual hacía que segregase adrenalina poco a poco durante la semana, semanas e incluso meses que estuve preparándome. Esta anticipación tan prolongada se traducía en noches en vela y una reducción de mi apetito. En esas condiciones perdía peso y entraba en un proceso depresivo. Me veía inmerso en una espiral descendente, el hecho de no poder dormir y no poder comer tenía que ser porque estaba realmente mal. Al tener tan bajas las defensas mi rival interno, el que constantemente me genera miedos, iba cogiendo más fuerza. Con el tiempo llegué a estar tan harto que estuve apunto de llamar a mi maestro y decirle excusas tontas para no tener que pelear.Posiblemente muchos de vosotros os estéis sintiendo identificados, ¿cuántas veces la angustia provocada por un futuro enfrentamiento te ha hecho eludir ciertas situaciones y te ha hecho fabricar una excusa para justificar tu ausencia?
El reconocimiento de tus temores es el primer y más importante paso para superar tu miedo. Si no eres honesto contigo mismo, no podrás subir ni si quiera el primer escalón de tu camino al éxito, ni tampoco permanecer en él.
Sé que no es fácil. Si lo fuese todo el mundo sería cinturón negro de Kung fú, tendría un cochazo, un puesto de trabajo de ensueño y viviría con una pareja perfecta. Pero el camino para conseguir nuestros objetivos radica en ser honestos y reconocer los miedos que tenemos, para así poder vencerlos.
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